Tamizaje oportuno, clave para prevenir el cáncer cervicouterino

Aunque el cáncer cervicouterino es prevenible, sigue siendo una de las principales causas de muerte entre mujeres en México. La mayoría de los casos están relacionados con infecciones persistentes por Virus del Papiloma Humano (VPH) de alto riesgo, una infección común que puede permanecer en el organismo sin provocar síntomas visibles durante años.

Por su naturaleza silenciosa, la detección temprana es fundamental. En etapas iniciales, el VPH no presenta señales evidentes, por lo que las pruebas de tamizaje se convierten en herramientas esenciales para identificar alteraciones celulares antes de que evolucionen hacia lesiones graves.

La Estrategia Global para la Eliminación del Cáncer Cervicouterino, impulsada por la Organización Mundial de la Salud, propone tres pilares: vacunación contra el VPH, pruebas de alta precisión y tratamiento oportuno. El objetivo es que al menos el 70 % de las mujeres entre 35 y 45 años accedan a pruebas de detección que permitan identificar genotipos de alto riesgo y cambios celulares tempranos.

Una de las herramientas que ha ganado relevancia es la citología de base líquida, que mejora la calidad de la muestra y permite realizar pruebas moleculares para detectar el VPH. Este método ha demostrado aumentar significativamente la detección de lesiones precursoras frente al Papanicolaou convencional.

“Detectar infecciones por VPH de alto riesgo o lesiones precursoras permite intervenir antes de que la enfermedad avance”, explicó la Dra. Ana Karen Soto Sañudo, oncopatóloga del Hospital Regional del ISSSTE. Por su parte, José Antonio Duarte, gerente de Asuntos Médicos de BD, destacó que las tecnologías actuales permiten identificar los genotipos virales con mayor riesgo, lo que mejora el seguimiento clínico y fortalece los programas de prevención.

Especialistas coinciden en que la combinación entre vacunación, tamizaje sostenido y diagnóstico preciso representa una de las estrategias más efectivas para reducir la incidencia y mortalidad por cáncer cervicouterino. La prevención, más que una opción, es una responsabilidad compartida.

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